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Tepache: Light and Refreshing Pineapple “Beer”
Fermentation

Photo: Tepache is a traditional Mexican drink made of lightly fermented pineapples. CIAT/Flickr

Language:  Spanish (Español)

Lourdes Barrientos

When I was a child, growing up in Puebla, Mexico, I was not aware of the grand cultural heritage that surrounded me. I took for granted so many things, flavors, aromas, sounds and traditions as day-to-day, normal happenings.

Puebla is a central state in the Mexican Republic. Its capital, the city of Puebla, is an old colonial city full of history and famous for its delicious food and drinks. I will tell you about tepache today.

Do you know how you can tell if a pineapple is ripe and sweet? The secret: Pull the central leaf from the green crown of leaves. If it comes out easily, you have found a good, ripe pineapple. Wash it very well, peel it, and—wait! Save those rinds.

Photo: Tepache is made with pineapple and a solid form of sugar called “piloncillo,” pictured at front. Lourdes Barrientos

In a large container or cooking pot, put “piloncillo” if available, or plenty of dark brown sugar, and enough water to cover the pineapple rinds. Now, the fermentation process begins. Cover the pot and leave it alone for one to three days. Cover it well or you will have many gnats—unwelcomed visitors—in your kitchen. If you want this drink to be mild, leave it fermenting just overnight. If you prefer it a bit stronger, two days. By day three, it will be a homemade alcoholic drink; if you will, “pineapple beer.”

Tepache is served at room temperature in Mexico. The whole family drinks it, and in my family, we all thought it was a treat. It does foam up, and it should be left undisturbed by the kitchen window.

The word “tepache” appears to be related to a verb from the Nahuatl language meaning, "to bruise or pound something.” The drink was enjoyed by the native Mexican culture hundreds of years before the European conquest in the early 1500s.


Lourdes Barrientos for Vox Orbis, 2015

El Tepache, “cerveza” de piña. Ligero y refrescante
Fermentation

Foto: El tepache es una bebida tradicional Mexicana, elaborada con piña ligeramente fermentada. CIAT/Flickr

Idioma: Inglés (English)

Lourdes Barrientos

Yo crecí en la Ciudad de Puebla, México. Cuando era niña, no me daba cuenta de la enorme herencia cultural que me rodeaba. Tantas cosas como los sabores, aromas, sonidos y tradiciones - se ven como cosas naturales de la vida diaria.

Puebla, es un estado situado al centro de México. Su capital, la ciudad de Puebla es antigua, colonial, repleta de historia y famosa por sus comidas y bebidas deliciosas. Hoy, les contaré sobre el tepache.

¿Cómo se sabe si una piña está madura y dulce? El secreto: Del centro de la corona de hojas verdes, se jala una hojita, y si sale con facilidad, esa es una piña madura. Hay que lavar la piña muy bien, quitarle la cáscara – ¡espere! No tire esas cáscaras.

Foto: El tepache se hace con piña y una clase de azúcar morena maciza llamada “piloncillo,” ver foto al inicio.

Lourdes Barrientos

En un recipiente u olla grande, se pone piloncillo si lo hay disponible, o si no, bastante azúcar morena. Agua suficiente para que se tapen las cáscaras de piña, y ahora comenzará el proceso de la fermentación. Tape la olla muy bien, si no, llegarán muchos mosquitos de fruta – no bienvenidos – a su cocina; déjese fermentar de uno a tres días. Si desea un sabor ligero, se deja de un día para otro. Si prefiere un sabor más fuerte, dos días.  Para el tercer día, ya es una bebida alcohólica casera; puede llamársele, “cerveza” de Piña.

El Tepache se sirve al tiempo en México. Toda la familia lo toma, y nosotros creíamos que era una delicia. Sí, se le hace una espumita, y se debe dejar sin tocar la olla, junto a la ventana de la cocina.

La palabra “tepache”al parecer está relacionada con un verbo del idioma Náhuatl que quiere decir: “machacar o golpear algo.” Esta bebida ya se disfrutaba por los nativos de la cultura Mexicana, cientos de años antes de la conquista Europea, al comienzo de los años 1500´s.


Lourdes Barrientos, para Vox Orbis, 2015